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domingo, 29 de mayo de 2016

Pura Tauromaquia Noticias y Mucho Más....Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid "Feria de San Isidro 2016" : 24º Festejo de Abono : Aguilar Corta Única Oreja ante Miticos "Ibanes"

"FERIA DE SAN ISIDRO LAS     VENTAS   2016"  
ALBERTO AGUILAR CORTA LA ÚNICA OREJA ANTE DESLUCIDOS TOROS DE BALTASAR IBÁN.

FERIA DE SAN ISIDRO MADRID 2016  – 24° VIGECIMOCUARTO FESTEJO DE ABONO : IVÁN VICENTE, ALBERTO AGUILAR Y VICTOR BARRIO.

El matador madrileño corta una oreja del único toro de Baltasar Ibán que se salva de la debacle de una corrida muy desigual y fuera de tipo de la mítica ganadería.

Alberto Aguilar.


Un cartel de agosto, el tiempo de otoño y la Infanta de primavera. Doña Elena, ejemplo de afición. Y los toros de Baltasar Ibán como señuelo de nostalgias. Los míticos ibanes y el nombre de un toro de leyenda: «Bastonito». Y la leyenda épica de César Rincón en el 94. «Bastonito» de 2016 distó mucho su pariente lejano. Cinco camadas y 22 años depués otras hechuras y 80 kilos más. Montado, aleonado, el lomo quebrado, la culata escurrida, la cara engatillada. Como dos toros en uno. No se quiso comer el mundo (y a Rincón) como aquél. Punteaba algo rebrincado y pronto se refugió en tablas sin maldad. Iván Vicente dejó su sello de estilista en un manojo de verónicas y en algunos pasajes de una faena larga rematada de soberbia estocada. 


La casta de Ibán vino a reivindicarla «Camarín». De armónicas líneas, bajo, chato, de morrillo astracanado y sería expresión. A todo tren puso sus 560 kilos de salida. Vibrantes verónicas de poder de Alberto Aguilar, ganadoras de terreno, un paso siempre por delante de la trepidante repetición de «Camarín». Nota para una segunda vara en largo del toro; el primer puyazo corrido notablemente agarrado por José Carlos Sánchez. Quedó la parroquia con ganas de un tercer encuentro. Entre tanto, Alberto quitó por tafalleras, un farol invertido y un airoso remate.

Alberto Aguilar brindó al público con esperanzas. Los doblones de castigo trataron de ahormar a «Camarín», que saltaba por encima de los muslos del torero y descolgaba con ambición de muleta. Su bravura marcó un ritmo bárbaro en aquellas dos series de un bravo Aguilar. Impactó a la gente hasta entonces el toro y desde entonces fue otra cosa. Exactamente desde el paso por la izquierda. Como si lo hubiera dado todo. Aguilar lo comprobó en su regreso a la derecha -la embestida ya no se iba de la suerte- y estuvo listo para darle a la faena la medida exacta y atacar la muerte de frente: del volapié salió colgado de un pitón. La espada en lo alto. Y la gente emocionada. Unos con el torero, otros con el toro. Y el cronista valorando los méritos contraídos de uno y otro con la emoción contenida. Paseó Aguilar una oreja.

Tercero y cuarto fueron como el día y la noche. De hechuras opuestas. Uno con 484 kilos y el otro con 606. Uno vuelto de pitones y el otro con la cara abierta. Uno castaño y otro negro. Aquel abordable pese a un tornillazo a mitad de muletazo que casi siempre enganchó a Víctor Barrio y éste un mulo cinqueño que derrotaba por arriba a la defensiva en una obra extensísima de Iván Vicente. Una desconexión excesiva con el espectáculo. O el sentido del mismo.

Iván Vicente.

El basto quinto también con los cinco años cumplidos hacia preguntarse qué fue del tipo de Baltasar Ibán. Picado muy trasero al estrellón, los más nostálgicos quisieron ver lo que no había. Y así en la muleta se arrancó con estilo de bravucón en la frontera 10 veces antes de empalar a Alberto Aguilar en una trágica voltereta: el torero se agarró como si fuese el toro mecánico. Cuando lo despidió, rodó dolorido pero intacto. El Ibán se rajó como desengañado. Y volvió grupas. Alberto le dio mulé por lo bajini.

Un aguacero crepuscular se precipitó sobre la lidia del sexto, un zambombo de 599 kilos. A veces la tablilla funciona como los precios del Hipercor. Víctor Barrio se postró de rodilllas en el tercio. Ese lance de la larga cambiada sería lo único en limpio. Brindó a la Infanta Elena y se enfrentó a los topetazos frenados. Paró de llover. Vinieron los cascabeles de las mullilas. Y arrastraron la tarde. Sonaba el pasodoble de Victoriano de la Serna.


FICHA DEL FESTEJO :
Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid, Domingo, 29 de mayo de 2016. Madrid. VigesimoCuarto Festejo de Abono. "Feria de San Isidro 2016". Casi tres cuartos de entrada. Seis toros de Baltasar Ibán. Dos Cinqueños (4 y 5), muy desiguales, fuera e tipo; echurado el encastado 2do sin final; rajadito el 1ro; manejable pese a un tornillazo 3ro; Un mulo el 4to; rajado el 5to; parado el 6to.

Iván Vicente, de malva y oro. Gran estocada (saludos). En el cuarto, estocada y varios descabellos. Dos avisos (silencio). 
Alberto Aguilar, de rioja y oro. Estocada fulminante (oreja). En el quinto, estocada caída (saludos). 
Víctor Barrio, de grosella y oro. Pinchazo y estocada (silencio). En el sexto, pinchazo y estocada (silencio).

ZABALA DE LA SERNA
@zabaladelaserna
Diario ELMUNDO de Madrid





sábado, 15 de agosto de 2015

Pura Tauromaquia Noticias y Mucho Más....Plaza de Toros de Tafalla - Navarra "Feria Taurina de Tafalla 2015" "Feria de Nuestra Señora de La Asunción y San Sebastián 2015": 1er Festejo de Abono. 1ª Gran Corrida. El Gesto de un Torero Francisco Marcos.

"FERIA TAURINA DE TAFALLA 2015"  EL GESTO DE UN TORERO FRANCISCO MARCOS.

FERIA DE TAURINA DE TAFALLA 2015 : 1er PRIMER FESTEJO DE ABONO 1ª PRIMERA GRAN CORRIDA. TOROS DE DOLORES AGUIRRE : LUIS MIGUEL ENCABO, FRANCISCO MARCOS Y ALBERTO AGUILAR.

Francisco Marco. Es así porque tuvo un gesto torero que no olvidaremos y más en los tiempos que corren de tanta contemplación, tanto buenismo, tanto eufemismo para no llamar a las cosas por su nombre y, en fin, tanta memez.



Por una vez, no empezaremos con los toros como es habitual en este blog sino con un hombre, Francisco Marco. Es así porque tuvo un gesto torero que no olvidaremos y más en los tiempos que corren de tanta contemplación, tanto buenismo, tanto eufemismo para no llamar a las cosas por su nombre y, en fin, tanta memez.
Empezó la faena de muleta a su primero 'Caracorta-44' equivocándose al ponerse de rodillas en la raya ante un toro que apretaba para adentro. Lógicamente, lo arrolló como ven aquí:




Ahí tuvo mucha suerte. Pero es que, al final, tras un pinchazo que el toro escupió, tuvo un descuido y el toro lo derribó propinándole dos cornadas en el muslo, una de ellas de doble trayectoria. Este es el momento: 

Marco, en gesto de torero como Dios manda, se levantó delante de nosotros mientras le manaba un arroyo de sangre y se fue con el estoque a por el toro. Cojeaba visiblemente pero no quiso retirarse sin pasaportar a uno de los Caracortas de la tarde. Observen aquí el rastro de sangre que lleva por la pierna y cómo el toro, resabiado, ya iba directamente a por él. Las cornadas eran de 15 centímetros.



Nos hizo pasar un mal rato porque, además, tuvo que caminar bastante hasta que acabó con él. Y después no quiso que lo llevasen en volandas sino que se retiró por su propio pie. Para quien esto firma, fue el mejor momento de la feria por su dramatismo, por su torería, por su valentía y por su desafío a estos tiempos modernos en que vivimos rodeados de sandeces, de disimulos y de cominerías.
Vamos con los toros porque vimos una corrida muy interesante y completa aunque muy desigual de presentación. Estos dos primeros fueron unos mansos que nos hicieron presagiar otra catástrofe como la de hacía un mes en Céret: 




Ojo porque este segundo de arriba fue ocho veces al caballo de las que salió huyendo en todas y coceando en cinco. De fuentes bien informadas pudimos averiguar que había sido probado como semental y, claro, ya sabía que en el caballo no daban almendras garrapiñadas.
 Pero la tarde remontó con cuatro toros de verdad, estos: 





El mejor de todos, 'Caracorta-41'. Desarboló a Aguilar en los lances de recibo y el diestro, sin disimulo alguno, se acercó a su picador para decirle '¡pégale!' Le recetó dos varas asesinas, la primera con una carioca alevosa. A cualquier toro menos a este lo hubiesen dejado para el tinte: 



Y luego el toro embistió con fijeza y con codicia:
Y cuando Aguilar se perfilaba para matar, iba aún con la cabeza por las nubes pidiendo pelea. Si el diestro le dosifica el castigo, podría haber ido tres o cuatro veces al caballo y era un toro de vuelta al ruedo. Vean la estocada antes de las dos orejas (con una valía para castigarlo por hurtarnos la suerte de varas bien hecha):



Fue una faena de poder a poder que acabó en empate. Ojo no sea la tarde más completa de Aguilar en toda su vida y ante dos toros de verdad.



Salió a hombros con un total de tres orejas. Aquí lo pueden ver con su primero 'Carafea':




Encabo mató tres toros por el percance de Marco (atención: mató Encabo más toros de Dolores Aguirre en una tarde que nuestras queridas figuras ¡en toda su vida!). Pero anduvo falto de chispa, como sin ilusión, visiblemente molesto por el aire. Eso es lo que nos pareció porque perfectamente podría haber acompañado a Aguilar a hombros. Desde Luego, el Encabo de hace seis años, sale a hombros seguro. Vean que por momentos se estiró bien:
Pero no le perdonamos su desinterés en el primer tercio cuando hacía un mes le habíamos visto cuidar todos los detalles en Céret y poner los de Adolfo, largos en el caballo ¿Por qué a los franceses sí y a los tafalleses no?
Y encima pidió el cambio a su segundo tras un monopuyazo de cárcel cuando era un toro que peleaba con clase en el peto ¡Qué mal!

¿Saben ustedes lo que comentaba algún picador en el patio? Literal: 'a ver si mandan de una vez al matadero esta p... ganadería'. Y esto acompañado de los mejores deseos para la ganadera que, como supondrán, no podemos transcribir aquí.
Así vamos en los toros, con los antitaurinos dentro. Pero siempre nos quedará el recuerdo del gesto de Marco. De aquí a cincuenta años, cuando las corridas ya hará tiempo que no existen, un abuelo de Tafalla sostendrá este diálogo con su nieto:
- ¿Sabes lo que pasó hace muchos años en una corrida? A un torero un toro le pegó un navajazo en la pierna pero se levantó lleno de sangre y quiso matar al toro. Hasta que no lo consiguió, no paró y llevaba tres cornadas.
- Pero ¿quién era? ¿Un loco?
- No, un Torero.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.