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lunes, 30 de mayo de 2016

Pura Tauromaquia Noticias y Mucho Más....Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid "Feria de San Isidro 2016" : 25º Festejo de Abono : "Rafaelillo" destaca con el Cuarto y Da Aclamada Vuelta al Ruedo.

"FERIA DE SAN ISIDRO LAS VENTAS 2016"  FAENA ÉPICA DE "RAFAELILLO" ANTE LOS "ADOLFOS".

FERIA DE SAN ISIDRO MADRID 2016  – VIGECIMOQUINTO FESTEJO DE ABONO : "RAFAELILLO", SEBASTIÁN CASTELLA Y MANUEL ESCRIBANO.

Alta tensión, pelea memorable con un toro singular de Adolfo Martín y una vuelta al ruedo clamorosa. *** Variada corrida de albaserradas. *** Castella, castigado por un ambiente raro, torea muy despacio.

Rafael Rubio "Rafaelillo.


Los tres primeros toros de la corrida de Adolfo Martín eran cinqueños. Cuatreños los demás. El cuarto, hondo y vuelto de cuerna, superó a todos en trapío. Uno de los toros con más plaza de toda la feria. 530 kilos. Una joya. Fue, contra costumbre del ganadero, corrida muy surtida. No solo por la diferencia de edades, que vino a confirmar una vieja noticia: la de que el toro de Albaserrada suele ganar con la edad en calidad, asiento y sentido. El son de los dos cinqueños primeros fue bastante más regular y constante que el de cualquiera de los cuatreños.

El quinto de corrida, alto, casi zancudo y flaco, cornipaso y cornialto a la vez, se acabó resolviendo en una embestida muy pastueña. En el aire común del saltillo mexicano. Muchas cosas hubo que ver en esta fiesta. Se daban por descontado unas cuantas, pero no que el quinto toro, de la reata de los Aviadores, la más pródiga de la casa, embistiera tan a cámara lenta y con tanta bondad.


Sebastián Castella, blanco de agrias censuras sueltas en la tercera de sus cuatro apariciones de San Isidro, pareció el primer sorprendido por el son tan imprevisto de ese toro. Probablemente porque lo había visto acudir solo y a su aire al caballo, salir quebrado de dos varas pellizcaditas sin siquiera emplearse, tambalearse en banderillas y, sí, descolgar pronto, pero flaquear tanto que amenazaba con claudicar o acostarse. Un grito suelto intemperante le mandó un recado al ganadero antes de que el toro virara de rumbo.


Sebastián Castella.

No es común ver embestir a un toro tan despacito. Tampoco ver torear tan al ralentí como lo hizo Castella con la mano izquierda. Ayudándose de la espada, y eso le daba al muletazo un rancio acento. El trazo fue soberbio; el pulso y la colocación también. Firmeza y encaje, los de siempre. El ambiente de plaza estaba muy revuelto y más en contra que a favor del torero de Beziers. El segundo de corrida fue con diferencia el más propicio y sencillo de los seis. Fibroso y musculado, remangado de cuerna, bajo de cruz, serio, aire felino. Galope de vibrante alegría, remate en dos burladeros, fijeza, ganas. Castella, fino con la capa en todas las bazas, abrió faena entonces, en tablas, con una tanda de sentida torería, intercalando el toreo cambiado y ayudado con lacios pases diestros. Se abrió al tercio. Promesa de faena mayor. Dos tandas en redondo –más lograda, ligada y reunida la primera que la segunda, las dos bien abrochadas-, una con la zurda de toreo en línea enganchado por delante, y el remate de dos trincheras, y de pronto se abrieron paso las censuras.

Sebastián Castella pareció desconcertado. Decidió acortar distancias, el toro se apagó y, cuando rompía un corito de palmas de tango, sufrió un desarme. Al segundo intento, una gran estocada sin puntilla. Al rodar, el toro pareció querer volar. Antes de estrellarse contra las tablas de un portón y dejar teñido de sangre el estribo. Por todo eso –también porque la tarde de la corrida de Alcurrucén se había indispuesto en público con un censor y eso sale siempre caro- se encontró Castella a tanta gente tan del revés cuando más despacio estuvo toreando, y tan dejado de sí. A ese quinto toro tan etéreo lo tumbó de otra estocada impecable.

Los protagonistas de la tarde no fueron ni Castella ni los dos toros tan peculiares de su buen lote, sino Rafaelillo y el cuarto de Adolfo, el del trapío tan sobresaliente. Un toro disparado de salida en embestidas de colosal pujanza y algo celosas, y Rafaelillo se estiró en lances de dibujo y poder espléndidos. Un exceso de capotazos antes de varas, porque el toro parecía no ver el caballo y solo tenía ojos para los de infantería. Un puyazo trasero muy peleado; un segundo de fastidiosos preparativos pero que hizo mucha sangre, hasta la pezuña el reguero, Y una desafortunada idea: la de hacer al toro tomar una tercera vara que lo habría dejado roto sin su fondo de toro encastado. El precio del castigo en varas fue que el toro, tardo, se revolviera con un giro de peonza siempre que tomaba engaño. Medias embestidas, ni zapatilleras ni arteras, pero defendiendo al cabo terreno propio.


Manuel Escribano.


"Rafaelillo", Al tardear, parecía medir. decidió plantar cara y apostó por ganar la pelea. Las dos cosas. El cara a cara fue de una tensión tremenda. Secas las gargantas de la inmensa mayoría, la del propio torero y tal vez la del toro también, la mirada fija en Rafaelillo y la muleta a la vez. No hubo dos embestidas seguidas, pero Rafaelillo estaba puesto en el sitio en cuanto se resolvía la primera. Angustioso el ten con ten, aunque pareciera que Rafaelillo, firme de verdad, metidos los riñones, cites con el medio pecho, tenía en la mano el toro y que era dueño. Se pasó miedo. Se daba por acabado el combate cuando Rafael decidió tirar del toro con la izquierda en muletazos ayudados y enroscados, obedeció el toro. Los dos desplantes, frontales y rodilla en tierra, que sellaron las dos tandas más logradas se celebraron como momentos épicos y singulares. Lo fueron. Un pinchazo –encogido el toro- y una estocada sin puntilla. La vuelta al ruedo fue clamorosa. Se caía la plaza. Parecerá increíble pero no hubo petición mayoritaria de oreja.

También el primero de corrida, muy noble fue triturado en tres puyazos, no tan severos como los del cuarto, pero tres fueron. Noble toro, que oliscó y escarbó, y quiso, raro en albaserradas, mejor por arriba que por abajo. Cuando se paró, Rafaelillo tragó sin miedo. Una estocada a capón al tercer viaje. Escribano, que cumplía su tercera tarde de San Isidro, acabó con el tercero de infame bajonazo –un toro de mutante condición que no le dejó pensar ni terminar de ponerse- y pecó de machacón con el único toro de Adolfo que no tuvo el menor interés. El último.




FICHA DEL FESTEJO :
Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid, Lunes, 30 de mayo de 2016. Madrid. VigesimoQuinto Festejo de Abono. "Feria de San Isidro 2016". Lleno. 24.000 almas. Primaveral, templado, casi a plomo las banderas. Dos horas y veinticinco minutos de función. Seis toros de Adolfo Martín.

Rafael Rubio “Rafaelillo”, silencio tras un aviso y vuelta tras un aviso. 
Sebastián Castella, división tras un aviso y saludos. 
Manuel Escribano, silencio tras un aviso en los dos.
Brega buena de José Chacón y Álvaro Oliver. 
Pares de mérito del propio Chacón, Pepe Mora y Pascual Mellinas.




domingo, 17 de abril de 2016

Pura Tauromaquia Noticias y Mucho Más....Plaza de Toros Maestranza de Sevilla "Feria de Abril de Sevilla 2016" : 16º Festejo de Abono : 14ª Corrida de Toros : La Última de Feria en Sevilla. Rafaelillo y dos “BUENOS” Toros de Miura

"FERIA DE ABRIL DE SEVILLA 2016" RAFAEL RUBIO "RAFAELILLO" ANTE DOS "BUENOS" TOROS DE MIURA.

FERIA DE ABRIL DE SEVILLA 2016 : 16° DÉCIMOSEXTO FESTEJO DE ABONO : 14ª DECIMACUARTA CORRIDA : TOROS DE MIURA : RAFAEL RUBIO "RAFAELILLO", JAVIER CASTAÑO Y  MANUEL ESCRIBANO.

Sevilla : Feria de Abril 2016

Crónica de La Última de Feria : El torero murciano vuelve a acreditar su maestría con los toros de Zahariche. Dos cumplidas y redondas faenas con un lote propicio. Castaño, tratado en Sevilla con cariño y respeto muy particulares.


"Rafaelillo".

"Rafaelillo" Por supuesto que viene siendo habitual en las corridas duras y, más concretamente, en las de Miura. La de hoy que cerró la feria no decepcionó aunque de los seis toros, solamente hubo dos para triunfar, precisamente los del lote que le correspondió matar al espada murciano. Lo consiguió con el desparpajo y la habilidad que le son propias y ayer con unas maneras que los aficionados de Sevilla apenas le habían descubierto. No los de otros lares. Como por ejemplo en su Murcia en donde hace pocos años le vimos indultar un extraordinario toro de Fuente Ymbro tras cuajar una faena a la altura del animal. A la altura artísticamente hablando quiero decir. También recuerdo perfectamente otra muy importante además de bonita faena de Rafaelillo en la plaza francesa de Mont de Marsan sobre la que escribí una crónica que titulé: “Rafaelillo épico y casi lírico con un espectacular toro de Miura”. Al día siguiente, amigos madrileños de pequeño gran torero hicieron miles de copias de esta crónica y las repartieron por todo Madrid.



Con tales precedentes aunque antes y después protagonizó bastantes más  eventos frente a reses de Miura y de otras ganaderías tenidas por toristas, quiero decir que muchos se sorprendieron ayer cuando vieron torear tan relajado, a gusto y tan bien a Rafaelillo, sobre las dos manos. Fue una pena que no lo matara bien y al primer envite porque la oreja ya la tenía más que ganada hasta el momento de entrar a matar. Este animal fue de los buenos que, de vez en cuando, echa esta temible, mítica e histórica ganadería. Si en esta feria no hubieran salido tantos toros de premio y el del consumado indulto de Victorino Martín, seguro que los jurados le hubieran dado el de este año a este primero de Miura. Luego de la lidia de los dos toros siguientes, a Rafaelillo le volvió a salir otro toro noble para el toreo de muleta, sobre todo por el lado derecho. Aunque también su muy celebrado trasteo no fue tan artísticamente bueno como el que había cuajado antes, al darle muerte con una sola estocada, cayó la oreja que fue la única que se cortó en la corrida.

"Rafaelillo" Brinda a Javier Castaño.



Lo más celebrado y espectacular que logró Rafaelillo con este animal fue su recibo con el capote por la gran velocidad con que salió de chiqueros. Limpia larga cambiada de rodillas seguida de un muy vibrante ramillete de verónicas que remató con la media. Tras ser picado y banderilleado francamente bien, Rafaelillo brindó su faena a Javier Castaño. Gesto que honró al murciano y valió a ambos espadas una clamorosa ovación de esas que emocionan y ponen la carne de gallina a todo el mundo.

Javier Castaño.

Javier Castaño, ya había sido largamente ovacionado tras el paseíllo por su presencia en esta corrida tras haber padecido y afortunadamente superado una gravísima enfermedad cancerígena. Impresionó verle con la cabeza totalmente rasurada y tan blanca como el vestido que se puso para reaparecer. El solo gesto de hacerlo en Sevilla y con Miuras le acreditó. Castaño correspondió con muy hábil solvencia en la lidia y en la muerte de sus dos toros con la ayuda de su excelente cuadrilla de picadores y banderilleros que se lucieron mucho y bien siendo ovacionados. El toro que hizo segundo no paró de defenderse con mucha violencia por arriba y Castaño supo y pudo evitar los enganchones que hubieran empeorado al animal hasta convertirlo en imposible. Lo mejor de todo fue la estocada de efectos fulminantes con que lo mató tras un pinchazo. La ovación debió escucharse en Salamanca.

Javier Castaño, Eufórico.

Algo parecido aunque no tan espectacularmente meritorio logró el espada salmantino con el muy peligroso cuarto dando la impresión de estar totalmente en forma tanto físicamente como mentalmente. También fue largamente ovacionado Castaño tras matar de una sola estocada muy hábilmente recetada.

Manuel Escribano.

Manuel Escribano salió a por todas y en busca de repetir sus triunfales hazañas con la corrida de Victorino. Hasta que tomó muleta y espada para matar al tercer toro, pareció que lo iba a conseguir por la brillantez con que llevó a cabo el recibo. Larga a porta gayola, consumada con enorme mérito y gran exposición porque el toro salió por la muy amplia puerta de chiqueros, muy distraído y al paso. Comportamiento que no le importo a Manuel que esperó a consumar el lance con valentísima paciencia. Cosió el muy arriesgado lance con una intensa y excelente tanda por verónicas que pusieron a la plaza boca abajo y a la banda amenizando el brillante trance con un pasodoble. Tan trepidantes y lucidas intervenciones siguieron en varas y en banderillas a cargo del matador hasta que, justo en el momento en que Escribano tomaba la espada y la muleta, se arrojó al ruedo un espontáneo que fue reducido de inmediato por los banderilleros y por la policía. El toro resultó bastante más noble por el lado derecho que por el izquierdo pero blando y progresivamente a menos. Razón por la que la faena también se produjo de mayor a menor interés. Escribano terminó la faena en cercanías y con un estoconazo contundente. Tuvo que contentarse con una gran ovación.Tras recibir al sexto toro con otra larga a porta gayola en la que ocurrió exactamente lo mismo que en el recibo del tercero, lo demás no fue tan brillante ni tan emocionante porque el animal solo permitió a Escribano recetar algunos, muy pocos, naturales y terminó perdiendo las manos  inmediatamente antes de tener que matarlo, lo que logró al tercer envite. Y no hubo más. Abandonamos la Maestranza como cada año. Con morriña. Pero esta vez, muy satisfechos con la en gran parte brillante devenir de esta feria. Sobre todo en su segunda parte. Enhorabuena al empresario y a los muchos triunfadores.



FICHA DEL FESTEJO :

Plaza de Toros Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Domingo 17 de Abril de 2016. 16º Decimo Sexto Festejo de abono. 14ª Decimacuarta Corrida de La "Feria de Abril de Sevilla 2016". 8.500 almas, tres cuartos largos. Primaveral. Dos horas y veinticinco minutos de función. Sacaron a saludar a Javier Castaño después de romperse filas. Seis toros de la Ganadería de Miura.
Rafael Rubio “Rafaelillo”, gran ovación tras un aviso y una oreja.
Javier Castaño, saludos y silencio tras un aviso.
Manuel Escribano, saludos y silencio.


Incidencias.- Buenos puyazos de Juan José Esquivel, Chicharito y Alberto Sandoval. *** Notable brega de Álvaro Oliver y Lipi. *** Brillantes pares de Pepe Mora y Fernando Sánchez. Dos quites a punto de Jaime Padilla.






Pura Tauromaquia Noticias y Mucho Más....Plaza de Toros Maestranza de Sevilla "Feria de Abril de Sevilla 2016" : 16º Festejo de Abono : 14ª Corrida de Toros : Cumbre de Vida en el Ruedo de Sevilla.

"FERIA DE ABRIL DE SEVILLA 2016" JAVIER CASTAÑO DOS FAENAS DE ENTREGA ANTE DESAFIANTES MIURAS.

FERIA DE ABRIL DE SEVILLA 2016 : 16° DÉCIMOSEXTO FESTEJO DE ABONO : 14ª DECIMACUARTA CORRIDA : TOROS DE MIURA : RAFAEL RUBIO "RAFAELILLO", JAVIER CASTAÑO Y  MANUEL ESCRIBANO.

Sevilla : Feria de Abril 2016

Crónica de La Última de La Feria.Recién salido de un severo tratamiento de quimioterapia –se ha sabido ahora que en otoño se le detectó un cáncer en un testículo- Javier Castaño tuvo arrestos para aceptar el siempre desafiante compromiso de una corrida de Miura.

FERIA DE ABRIL EN SEVILLA – CUMBRE DE VIDA EN EL RUEDO, JAVIER CASTAÑO.


Javier Castaño.

Las grandes cumbres siempre  están nevadas. Ser Everest de la vida. Estar en la cima del Cho Oyu contra los problemas. Ponerle la valentía tan alta como el Aconcagua. Lo de Javier Castaño hoy en Sevilla es la gran respuesta contra el desconsuelo. Si no puedes, lucha, si puedes, lucha y haz luchar a los demás.

Lógicamente, la ovación inicial fue atronadora. Porque, ser doblemente torero, está al alcance de poco y encima triunfar en las dos situaciones, es un premio que la vida le da.




Javier Castaño se mostró firme ante sus dos toros, no flaqueó en ningún momento, dejando claro que su comparecencia en Sevilla iba en serio. No pudo haber el lucimiento deseado ante los correosos Miuras que le tocaron en suerte, pero dejo una lección de vida en el rubio albero maestrante. Además, mató como nunca y eso es otra enhorabuena en este éxito particular de su vida.


"Rafaelillo".

Rafaelillo puso firmeza al primero de la tarde. En una típica faena a la que puso ligazón, entrega y pundonor que llegó pronto a los tendidos. El mal manejo de la espada le dejó son trofeo. Si se lo cortó al cuarto, en otro capítulo interesante donde quiso torear al toro como si tuviera otro hierro. Este cuarto de Miura, el mejor del encierro, se desplazó bien aunque no humilló nunca. Aquí si mató con acierto, recentando una gran estocada que por sí sola valía una oreja, que le fue concedida tras petición mayoritaria del público.


Manuel Escribano.

Manuel Escribano se lució en el recibimiento a porta gayola al segundo de la tarde, en un momento agónico por el parón del toro en chiqueros. Sonó la música para él. Luego el toro se vino abajo y Escribano no pasó de solvente. Lo mismo pasó con el flojo sexto.

Se acaba la feria de Sevilla con la cumbre alta del valor. En la vida y en el ruedo.


FICHA DEL FESTEJO :

Plaza de Toros Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Domingo 17 de Abril de 2016. 16º Decimo Sexto Festejo de abono. 14ª Decimacuarta Corrida de La "Feria de Abril de Sevilla 2016". 8.500 almas, tres cuartos largos. Primaveral. Dos horas y veinticinco minutos de función. Sacaron a saludar a Javier Castaño después de romperse filas. Seis toros de la Ganadería de Miura.

Rafael Rubio “Rafaelillo”, gran ovación tras un aviso y una oreja.
Javier Castaño, Saludos y Saludos tras un aviso.
Manuel Escribano, Saludos y Silencio.

Incidencias.- Buenos puyazos de Juan José Esquivel, Chicharito y Alberto Sandoval. *** Notable brega de Álvaro Oliver y Lipi. *** Brillantes pares de Pepe Mora y Fernando Sánchez. Dos quites a punto de Jaime Padilla.


Fin de feria

WEB : http://trapiotoros.blogspot.com/






Pura Tauromaquia Noticias y Mucho Más....Plaza de Toros Maestranza de Sevilla "Feria de Abril de Sevilla 2016" : 16º Festejo de Abono : 14ª Corrida de Toros : Rafaelillo, Javier Castaño y Manuel Escribano ante Los Miuras en el Cierre Ferial.

"FERIA DE ABRIL DE SEVILLA 2016" "RAFAELILLO" CUMPLE CON DOS FAENAS REDONDAS EN UN LOTE DE MIURAS.

FERIA DE ABRIL DE SEVILLA 2016 : 16° DÉCIMOSEXTO FESTEJO DE ABONO : 14ª DECIMACUARTA CORRIDA : TOROS DE MIURA : RAFAEL RUBIO "RAFAELILLO", JAVIER CASTAÑO Y  MANUEL ESCRIBANO.

Sevilla : Feria de Abril 2016

El torero murciano vuelve a acreditar su maestría con los toros de Zahariche. Dos cumplidas y redondas faenas con un lote propicio. Castaño, tratado en Sevilla con cariño y respeto muy particulares.


Rafaelillo, ante Los Miuras.

BARQUERITO
Fotos: EFE

EL MIURA MÁS en Miura, es decir, el toro más complicado y de reñir con él fue el quinto, cinqueño, 550 kilos, hechuras armónicas, muy serio. Antes de él saltaron cuatro miuras de llamativa nobleza. De espléndida lámina el tercero, cárdeno, coletero y cinchado, ancho y corto de manos. Muy bien rematados los otros tres también. Al descararse de salida –sello Miura- fue muy ovacionado el primero, zancudo pero de ágil y elástico cuello. Esos cuatro toros galoparon en banderillas. El galope propio del toro bueno de la casa: un tranco acompasado. El bueno que no se distrae ni mide ni reniega ni sorprende con cambios de temperamento inesperados.

De la violencia clásica del miura en el segundo tercio no hubo noticia hasta que no llegó la hora del quinto, que esperó por las dos manos, hizo hilo con quien pasó en falso y pretendió atizar estopa. En los medios Fernando Sánchez le puso un par más que notable. Con ese quinto tocó sufrir pero no tanto como otras veces. En la distancia corta protestó el toro, que se empleó en el caballo con tanta entrega como el que más.

Todos, empezando y terminando por ese quinto, fueron prontos en varas, pero cada uno de los cuatro primeros peleó de una manera. Singular el detalle del largo y alto segundo, que cabeceó el peto en la primera puya –los cuernos por las nubes- pero salió del castigo casi planeando. Muy entregado el primero de todos, de particular fijeza. Hubo quien protestó por la dureza del primer puyazo –estupendo picador Esquivel- pero se enceló el toro al ser herido. Y un miura encelado en un peto con el caballo atrapado contra las tablas no atiende a razón.

Ese primer toro fue, sumando todo, el toro de la corrida. Y, luego, el cuarto. A los dos les dio fiesta mayor Rafaelillo, consagrado ya como maestro consumado en la especie Miura, no importa el género. A los violentos y a esos dos de esta última tarde de feria de Sevilla también. O al toro aquel del último San Isidro, que fue, dentro de las de su género, la mejor faena del abono. No coser y cantar, porque ante el toro de Miura se siente siempre un íntimo recelo, pero sí una facilidad, una resolución y una claridad de ideas sobresalientes. Y firmeza, y recursos, y listeza, y adivinar la intención de cada uno de esos dos toros sin dejarse sorprender ni en una sola baza. Sin miedo: el primero de la tarde, dolido de la divisa, cabeceó con ese nervioso dolor de los toros de magro cuello, y el torero murciano lo vio, sin embargo, claro. La calma de principio a fin; la colocación; la administración de los tiempos, distancias y terrenos; la ligazón y el temple, que fueron arma decisiva. Y el salero, que no es nuevo en Rafael pero ha ido ganando enteros.

El salero genuino y no impostado: los cambios de mano por delante en los cuartos muletazos de tanda antes de abrochar con espléndidos pases de pecho de los de verdad. Calma, además, cuando se empezó a apagar y hasta a pensárselo ese primer toro. Un soberbio desplante. Con el ambiente volcado, no entró la espada. Un pinchazo, media ladeada, tres descabellos, un aviso. Una de las grandes ovaciones de la semana y de la feria. Y fiesta de parecido calibre con el cuarto, que brindó a Javier Castaño. A ese cuarto lo esperó de rodillas más cerca de los medios que del terreno propio de la porta gayola, lo libró con larga científica y lo templó con lances seguros y poderosos. Faena de las de alegrar con la voz al toro, de tragarle dos recaditos en el momento justo, de traerlo en distancia sin obligar pero sin dejar de gobernar. Al hocico la muleta por la mano izquierda, una tanda mixta de tres y tres naturales, una hermosa salida al paso. La gracia mayor de una trinchera en el mismo platillo para  abrir una tanda en redondo de mano baja y el dibujo en semicírculo. Un desarme por abusar, pero solo por eso. Una estocada soltando el engaño. Una oreja muy cara.

Javier Castaño.

Recién salido de un severo tratamiento de quimioterapia –se ha sabido ahora que en otoño se le detectó un cáncer en un testículo- Javier Castaño tuvo arrestos para aceptar el siempre desafiante compromiso de una corrida de Miura. Lo resolvió con suficiencia. Ni siquiera el a veces incierto aire del quinto llegó a incomodarle. Al segundo lo toreó con gusto y despacio, por alto en una apertura clásica, por bajo con las dos manos, y en línea, en el tramo grueso y algo largo de la faena, que puso a prueba la entereza del torero leonés, su sabio oficio. A los dos toros los mató por arriba Castaño. La gente lo trató con un cariño y un respeto imponentes.

El último toro de la corrida y la feria, casi 650 kilos, muy destartalado fue tan grande como menguante: buenos comienzos, deslucido final ya vacío de fuerzas, reculadas, bufidos, algún cabezazo, monumental desgana. El tercero, en cambio, sin estar sobrado de poder, humilló de verdad, fue pronto y tuvo fijeza. A uno y otro se fue Escribano a saludarlos a la zona mixta entre la porta gayola, que es el umbral de toriles, y el tercio. Dos largas de gran seguridad, toreo de capa por debajo de muchos quilates y bello acento. Tres pares de banderillas para cada toro: Escribano y sus pausas exageradas entre par y par. El abuso de tiempos muertos, que son en el toreo tiempos vacíos, y privan a la faena que sea de la emoción propia. Eso pasó en tiempo de bonanza –el tercer toro, al que se tiró un espontáneo- y más todavía en el toro del triste final.

Manuel Escribano.


FICHA DEL FESTEJO :
Plaza de Toros Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Domingo 17 de Abril de 2016. 16º Decimo Sexto Festejo de abono. 14ª Decimacuarta Corrida de La "Feria de Abril de Sevilla 2016". 8.500 almas, tres cuartos largos. Primaveral. Dos horas y veinticinco minutos de función. Sacaron a saludar a Javier Castaño después de romperse filas. Seis toros de la Ganadería de Miura.

Rafael Rubio “Rafaelillo”, gran ovación tras un aviso y una oreja.
Javier Castaño, saludos y silencio tras un aviso.
Manuel Escribano, saludos y silencio.

Incidencias.- Buenos puyazos de Juan José Esquivel, Chicharito y Alberto Sandoval. *** Notable brega de Álvaro Oliver y Lipi. *** Brillantes pares de Pepe Mora y Fernando Sánchez. Dos quites a punto de Jaime Padilla.