"TRADICIONAL CORRIDA GOYESCA DEL MOTÍN DE ARANJUEZ 2026" UNA NUEVA LECCIÓN DE MAGISTERIO, PUREZA Y ARTE DE MORANTE DE LA PUEBLA EN ARANJUEZ.
Aranjuez : Tradicional Corrida Goyesca 2026
Aranjuez; España. Tradicional Corrida Goyesca del Motín de Aranjuez 2026. Toros de Núñez del Cuvillo. Cartel : Morante de La Puebla, Juan Ortega y Pablo Aguado.
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| Excepcional natural de Morante este domingo en Aranjuez Efe |
El maestro sale a hombros en la prestigiada goyesca de Aranjuez tras cortar tres orejas en tarde de inspiración y precisión técnica; Aguado, muy firme, se hace con un trofeo ante un toro a contraestilo; Ortega, sin suerte
Gonzalo I. Bienvenida : Aranjuez
En una época de proliferación de las corridas goyescas -y
otras temáticas que no conviene mencionar-, la del Motín de Aranjuez ha conseguido el lujo que Ronda dejó vacío en los dos últimos años pese a su
larga tradición. En la edición de este fin de semana han convivido ambas, en 48
horas, como las más señeras.
A la corrida de Cuvillo le venía faltando vida. Unas veces
en clave de celo; otras, en movilidad. El cuarto, engatillado, no remató ni una
vez de salida. Otra vez la suerte de espaldas para el genio, pensamos. Tres
verónicas monumentales, volcando el alma en el embroque y siguiendo con el
pecho la embestida hasta el final. Máxima expresión rematada con una media
minimalista, como racionalizando la exigencia. El inicio tuvo el toreo añejo,
la pureza eterna y el gusto personal.
Echó el freno de mano el toro, dolido por haberse empleado
en ese arranque. Los acordes de la excelsa banda de Añover no conseguían animar
la embestida, pero Morante se creció vislumbrando algo en el toro. La
interpretación del natural fue una locura. Pura naturalidad, de vertical
compás. Más ceñido, imposible. ¡Por
ahí es imposible que pase! ¡Pues pasa con la atronadora verdad asentada de La
Puebla! La plaza en pie. El final de la obra fue de una belleza incomparable.
Variedad y compás. Giraldillas, pases de la firma, molinetes invertidos y el
remate del abaniqueo con el cuerpo por delante.
Una faena inventada, con los recursos del magisterio, pero
después de haberlo cuajado como nadie con el toreo fundamental. La estocada,
hasta los gavilanes. La felicidad en el rostro de expresión cansada al elevar
el doble trofeo.
La calurosa tarde ribereña venía con el viento echado. Las
banderas inertes en el mástil; los abanicos, incesantes toda la tarde. Como una
bocanada de aire fresco fueron las verónicas del quite de Morante de La Puebla al primero.
Compás semicerrado, muñecas vivas para
embarcar. Toro desfondado desde
entonces, con el que se gustó en unos ayudados por alto que fueron carteles de
toros. La actitud de querer con un toro que quería más que podía. Un trofeo
agradeció la actitud de querer.
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| Templado derechazo de Pablo Aguado a su primero, Emilio Méndez Circuitos Taurinos |
Pablo Aguado sorprendió al pedir la blanca capa de raso de seda
natural con la que había recorrido Aranjuez desde una calesa y con la que había
hecho el paseíllo en el bicentenario coso para quitar por airosas chicuelinas
al sexto. Un brote de inspiración en el ruedo donde meses atrás cortó los
máximos trofeos en una de las tardes de su temporada. Iván García sacó galones
en un tercio de banderillas superior. Le faltaron finales a un toro con
mejor embroque. La disposición de Aguado fue total. Muy metido toda la
tarde. El cuvillo, cambiante, reponía por dentro cuando ganaba la acción. El
sevillano se hizo con él con un poder silencioso, sin estridencias. Ya había
hecho un esfuerzo con un tercero sin ritmo ni humillación que le probó siempre
que pudo. Con una firmeza deslumbrante, retó al toro en cada cite aguantándole
la agria mirada al pecho. No solo no se aflojó ante el toro tan a contraestilo,
sino que se creció. Se fue detrás de la espada y cortó una oreja de peso.
Juan Ortega venía de haber soñado el toreo en Ronda. Voló
los flecos del capote para recibir casi en el estribo al segundo en una torera
estampa. Recuperada la vertical, el encaje de la verónica alcanzó cotas de ole
ronco al reducir la velocidad del toro. Morante ejerció en banderillas de
director de lidia al estar presto al quite, quitándole a Perico el toro
encelado que venía buscando tablas. Aquella condición tan desrazada no fue
fácil de hilvanar. Ortega apostó por el toreo al natural con una
colocación intachable y un trazo que pasó de lo académico a lo arrebatado. Se
arrepujó con el toro poniéndole mucho sabor. Perdió en el final de faena el
estoque ayudado e hilvanó unos afarolados que tuvieron el arte de la bulería.
Un pinchazo enfrió la posibilidad del trofeo, pero no la sensación térmica, que
era aplastante.
Cuando aprieta el calor en Aranjuez dicen que «no se
mueven ni las luciérnagas». Y con aquella sensación salió el quinto, un
jabonero sucio que pegó taponazos a su paso por los diferentes capotes. Ortega
sacó su versión más poderosa para no verse desbordado. Cuando quiso hacer el
toreo de gusto no hubo forma. Venía mejor que se iba, descompuesto, sin
entregarse de verdad. Se dobló con él y ya.
Morante fue paseado a hombros como síntesis de una
nueva lección de magisterio, pureza y arte.
FICHA DEL FESTEJO:
Plaza de Toros Real Plaza de Aranjuez. Domingo, 6 de septiembre de 2026.
Corrida del Motín. Tradicional Corrida Goyesca. Tres cuartos largos de entrada. Toros de Núñez del
Cuvillo, de correcta presentación, escaso fondo el primero 1º, desrazado el segundo 2º, sin
humillar el tercero 3º, con humillación el cuarto 4º, sin entrega el quinto 5º y mentiroso el sexto 6º.
MORANTE DE LA PUEBLA, (de gris perla y pasamanería azul marino).
Estocada trasera y contraria (oreja). En el cuarto, gran estocada (dos orejas).
JUAN ORTEGA, (de azul celeste y azabache). Pinchazo y
estocada (saludos); en el quinto, pinchazo y estocada (saludos).
PABLO AGUADO, (de visón y azabache). Estocada en todo
lo alto (oreja); en el sexto, Pinchazo, media estocada y un golpe de descabello
(saludos).
LAS FIESTAS DEL MOTÍN DE ARANJUEZ
Las Ferias del Motín,
declaradas de Interés Turístico Nacional, se celebran cada año en Aranjuez,
desde 1982, en la primera semana de septiembre.
El Motín de
Aranjuez, acaecido entre el 17 y 19 de marzo de 1808 culminó con la caída
del ministro afrancesado de Carlos IV, Manuel Godoy, antiguo guardia
de corps de la reina y presunto amante de la soberana María Luisa, hostigado
por los nobles y los partidarios del Príncipe de Asturias.
La revolución del
Motín provocó la subida al poder del deseado Fernando VII, que
preludió los sucesos del 2 de mayo en Madrid y la invasión napoleónica
magistralmente recogidos por los pinceles de Francisco de Goya y la
pluma de Benito Pérez Galdós.
Con guión basado en
los Episodios Nacionales de Galdós, casi doscientos vecinos
de Aranjuez, vestidos con trajes de la época y en uno de los escenarios donde
se desarrollaron los hechos en 1808, el Patio de Armas del Palacio Real, recrean
desde las intrigas palaciegas de aquellos días hasta el desenlace final, con el
apresamiento del favorito Godoy, este hecho histórico.
Además de esta
representación, acto central de las fiestas, hay que destacar las siguientes
actividades:
Los arancetanos, al
redoble de los tambores y a la sola luz de las antorchas, toman y asaltan el antiguo Palacio de
Godoy, donde es apresado y conducido hasta los calabozos
municipales, mientras sus enseres son quemados en un magnífico castillo de
fuegos artificiales.
Acordado por la
Corporación Municipal en Sesión Plenaria, pretende reconocer a personalidades
de la vida pública española cuya labor humana o profesional sea popularmente
apreciada.
Por deseo de la
Institución Municipal, una mujer ribereña representa esta figura tan arraigada
y querida dentro de las Fiestas del Motín.
A lo largo de cerca de
3 km, rememorando los antiguos transportes de troncos o maderadas, centenares
de vecinos surcan las aguas del río a bordo de cualquier tipo de embarcación,
cuya característica común es la imaginación y la alegría.
Fuente : arannet.com

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