"FERIA DE SAN MIGUEL DE SEVILLA 2024" TRIUNFALISTA PUERTA DEL PRÍNCIPE PARA ALEJANDRO
TALAVANTE.
FERIA DE SAN MIGUEL DE SEVILLA 2024 : 1ᵉʳ PRIMER FESTEJO DE
ABONO : 1ª PRIMERA CORRIDA : TOROS DE VICTORIANO DEL RÍO : SEBASTIÁN CASTELLA,
ALEJANDRO TALAVANTE Y DANIEL LUQUE.
Sevilla : Feria de San Miguel 2024
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Alejandro Talavante, a hombros por la
Puerta del Príncipe.Arjona (Imagen cedida por la empresa Pagés) |
La primera corrida de la Feria de San Miguel 2024 en la Real Maestranza de Sevilla se celebró el 27 de septiembre, con toros de Victoriano del Río (y Toros de Cortés) para Sebastián Castella, Alejandro Talavante y Daniel Luque. Talavante triunfó al cortar tres orejas y salir por la Puerta del Príncipe.
Una justa, cómoda y muy
noble corrida de Victoriano del Río y un público muy generoso propiciaron el
corte de cinco orejas
Triunfalismo en vena;
eso es lo que se ha vivido en La Maestranza en la primera corrida de la Feria de San Miguel. Una muy justa, comodísima y muy noble
corrida de Victoriano del Río y un público generoso en extremo propiciaron la
salida a hombros por la Puerta del Príncipe de Alejandro Talavante tras el corte de dos orejas a su primer
toro, de nombre Dalia, de clase suprema, y una tercera a otro animal noblote
tras una faena desigual.
El tal Dalia ha sido un
toro de ensueño para un torero con sentimiento en las muñecas. Justo de presencia,
se repuchó en la primera vara y cabeceó en la segunda, acudió largo en
banderillas, y demostró en la muleta prontitud, fijeza, clase, dulzura y
movilidad, del mismo modo que careció de vibración, poderío y la codicia propia
de un toro bravo de verdad. Y Talavante, que ya no es el torero profundo de
antaño, lo muleteó con suavidad y largura en varias tandas que despertaron el
entusiasmo del respetable, aunque no estuvo claro en ningún momento si por la
pintura del torero o la fijeza y humillación del toro.
Hubo naturales de
calidad, cambios de manos de hondura y generosidad del toro y los tendidos.
Tras una estocada defectuosa, el presidente sacó tres pañuelos: las dos orejas
que no merecía Talavante y la vuelta al ruedo a un toro que no fue bravo en el
caballo. Más centrado estuvo el torero ante el quinto, de menos clase que su
hermano, pero con cualidades suficientes para el triunfo. Talavante, con la
Puerta del Príncipe en la cabeza, esbozó muletazos sueltos de calidad sin
redondear una labor de premio. Pero La Maestranza estaba decidida a que se
abriera su puerta grande y el torero extremeño salió por ella por segunda vez
en su carrera.
La lidia del primer toro
reflejó con detalle el momento de la afición sevillana. Un animal con semblante
de madurez pero con cara y hechuras de novillo, impropio, incluso, de un
festejo con picadores en plaza de primera. Manseó en el caballo y el piquero
fue ovacionado por no picar. Y en la muleta fue un oponente bobo, generoso e
insulso. Su matador, Sebastián Castella, se mostró más torero en los inicios que en
los remates en una labor de más a menos que no le impidió pasear la primera
oreja de la tarde. Lo recibió de capote con una rodilla en tierra, un par de
delantales y tres medias de buen gusto. Se lució José Chacón en banderillas, y
en el tercio final, otra vez despertó ilusiones el matador que no acabaron de
cuajar. Estatuarios iniciales, una trincherilla y un pase de pecho dieron paso
a una faena que supo a muy poco. Ante un toro excelente para el toreo de hoy,
Castella logró sus mejores momentos con la mano derecha, y pareció desinflarse
con la zurda a pesar de que el animal seguía embistiendo con la misma dulzura.
Y el cuadro final quedó soso, sin alma, resultado lógico entre un toro
simplemente noble y un torero sin embrujo. El cuarto fue el más incómodo, y el
diestro francés estuvo por allí sin huella alguna.
Y el torero que estuvo
bien de verdad, valentísimo, poderoso, técnicamente perfecto, fue Daniel Luque, que ofreció toda una lección de toreo auténtico
ante el tercero de la tarde, con menos movilidad, al que le costaba obedecer
los engaños y soltaba la cara en cada envite. Sin alboroto alguno, Luque lo
radiografió, se colocó en el terreno apropiado, citó en la distancia justa, y
enganchó al público con un toreo de verdad, arrebatador y apasionado. Cuando el
animal se negó a embestir, se montó encima de su oponente, en un
alarde de autoridad total, y levantó a los tendidos.
Solo pudo estar aseado y
solvente con el esaborío sexto que no le permitió lucimiento alguno.
Talavante salió a hombros por la Puerta del Príncipe, pero
Sevilla no salió toreando de La Maestranza.
FICHA DEL FESTEJO :
Domingo, 29 de septiembre








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